Zombicide Fan Fiction Episodio 00 Phil

Por fin se había acabado mi jornada laboral. Había quedado con mis amigos en el bar, así que tenía muchas ganas de salir de comisaría.
– “Hasta mañana Bob. Hasta mañana Dorothy.”
– “Hasta mañana Phil.”
Me despedí de ellos con rutina, sin saber que aquella era la última vez que iba a verlos.
Cuando llegué al bar, Wanda y Doug ya estaban allí. Los tres habíamos ido juntos al instituto y hoy celebrábamos el cumpleaños de Doug.
– “¡Abran paso a las fuerzas del orden! Llegas tarde madero.” – dijo Doug.
– “No te metas con él, Doug, alguien tiene que defender las calles.” – dijo Wanda con algo de ironía.
– “¡Muchas felicidades Doug! ¿Las gafas son nuevas? Hola Wanda, tan guapa como siempre.”  
– me senté en la barra junto a ellos.

– “Perdone señorita, ¿podría ponernos unas cervezas?” – Doug siempre era extremadamente educado y formal. Cosas de la oficina supongo.
– “Claro. Ahora mismo. Podéis llamarme Amy.” – contestó la camarera, una chica joven que iba de gótica mientras empezaba a servir las jarras.
– “Muchas gracias Amy. Felicita a Doug” – dije mientras le daba una palmada en el hombro – “Hoy es su cumpleaños.”
– “Felicidades.” – replicó sin demasiada emoción – “¿cuántos?”
De pronto, una sirena empezó a aullar, rápidamente seguida de muchas otras. Todos me miraron.
– “Tranquilos, no será nada.” – al menos eso era lo que pensaba. Suponía que si no fuera así, me habrían llamado al móvil.
En menos de una hora, todo cambió. La televisión y la radio anunciaban noticias horribles. No podía ser cierto. Estaban hablando de… ¿zombies? Tampoco podía tratarse una broma, todos los canales habían interrumpido sus emisiones y estaban hablando del tema.
El gobierno había decretado DEF CON 3 y el ejército y la guardia nacional se estaban distribuyendo por el territorio. Las autoridades recomendaban quedarse en casa con las puertas y ventanas atrancadas, no abrir a nadie y usar la fuerza en caso de sentirse amenazado. Parecía una terrible pesadilla, pero era de día y no estaba dormido.
– “Deberíamos ir a un sitio más seguro.” – dije yo.
– “Podríamos ir a mi piso, vivo muy cerca de aquí, a dos calles.” – contestó Amy.
– “Me parece una buena idea.” – afirmó Doug.
“Yo no pienso salir de aquí indefensa” – mientras lo decía Wanda cogió una sartén. Instintivamente me llevé la mano al cinto, mi reglamentaria seguía ahí.
– “Me parece una gran idea.” – dijo Amy mientras se agachaba tras la barra y reaparecía con una recortada en las manos. – “Creo que en el despacho mi jefe guardaba una pistola.”
Doug fue a la habitación que le había indicado Amy y tras el ruido de abrir y cerrar unos cajones volvió a aparecer en el dintel de la puerta con una Beretta. Ir preparados para lo que pudiera pasar no me pareció una idea absurda, así que rompí el cristal de seguridad de la caja anti-incendios y cogí un hacha.
Abrimos la puerta intentando, sin demasiado éxito, no hacer ruido. Amy fue la primera en salir y encontrarse unos de esos ‘seres’.
– “¡La tele decía la verdad! ¡Son putos zombies! ¡Disparadles a la cabeza!” – dijo Amy mientras su recortada escupía fuego. Lo que fuera que era eso dejó de tener cabeza y se desplomó.
– “¿Cómo que dispararles a la cabeza? – pregunté yo.
– “¿Acaso no ves la tele? A los zombies sólo se les mata de un tiro en la cabeza. Así es como lo hacen en las series.”
– “¿En las series de TV?  ¿En serio? – el mundo debía estar loco si  la ciencia ficción había pasado a ser nuestra guía de supervivencia.
– “Yo me quedo cerrando la calle.” – Doug lucía un curioso aire militar mientras sostenía con seriedad la beretta.
Amy avanzó rápidamente mientras recargaba el arma. Yo iba a pocos metros con Wanda pegada a mi espalda. Doug nos seguía a poca distancia caminando de espaldas, cubriendo nuestra marcha como había prometido.
Al girar la esquina de la calle de Amy vimos otra de esas criaturas caminando tristemente por la avenida.
– “Es la llave amarilla.” – Amy me lanzó un llavero mientras se acercaba al caminante y descargó dos cartuchos sobre la cabeza del desgraciado, que cayó fulminado al instante.
Abrí la puerta exterior del edificio. Las luces estaban encendidas y unos extraños sonidos guturales provenían del interior. Empujé la puerta y descubrí con horror que había más de esas criaturas en el interior. Desenfundé el arma y disparé cuatro tiros al bicho que tenía más cerca, que cayó inerte.
Entramos en el edificio y cerramos la puerta tras nosotros. Amy vivía en la segunda planta. Mientras subíamos corriendo las escaleras Doug disparó a otro zombie que intentaba seguirnos.
Finalmente llegamos al domicilio.
– “Pasad, no hagáis ruido.”
Era un piso pequeño, con un par de habitaciones, un baño y una cocina comedor. Amy corrió rápidamente todas las cortinas para cubrir las ventanas y después puso camisetas y ropa cubriendo las rendijas de la puerta.
– “Esos bichos pueden oírnos y seguir la luz, así que intentad ser silenciosos.” – nuestra nueva amiga parecía una experta en el tema. – “Nosotras dormiremos en mi cuarto. Uno de vosotros puede usar la habitación de invitados, y el otro el sofá del comedor.” – dijo Amy mientras señalaba en las diferentes direcciones que iba nombrando.
– “Yo me quedaré en el comedor. Haré guardia y miraré las noticias de la tele. Esperemos que la Guardia Nacional pueda solucionar esto.” – mis palabras no parecieron animarlos demasiado.
Me quedé sentado en el sofa viendo la tele, abrazándome las rodillas, con la pistola en la mano. Las noticias eran reposiciones de las imágenes que habían mostrado en las primeras horas.
Parecía que la noche iba a ser muy larga…

Phil

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